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Elegir un sistema de pesaje para una línea de envasado no consiste simplemente en comparar la precisión de dos máquinas. El comportamiento del producto, el peso de cada envase, la velocidad de producción y la tolerancia admitida determinan qué tecnología ofrece un mejor resultado.
Las pesadoras lineales y las pesadoras multicabezal responden a necesidades diferentes. La opción más avanzada no siempre es imprescindible, del mismo modo que la solución más económica puede resultar cara si limita la producción o genera un exceso constante de producto en cada envase.
Una pesadora lineal transporta el producto mediante canales vibratorios hasta una o varias tolvas de pesaje. Cuando se alcanza el peso establecido, la máquina descarga el contenido hacia la envasadora.
Su funcionamiento es relativamente sencillo y resulta especialmente adecuado para productos homogéneos y de flujo regular. Puede emplearse con azúcar, sal, cereales, semillas, legumbres y otros alimentos granulados que se desplazan con facilidad y presentan unidades de tamaño similar.
La menor complejidad de la máquina también facilita su manejo, limpieza y mantenimiento. Por esta razón, una pesadora lineal puede ser una alternativa muy rentable para producciones de velocidad baja o media, formatos con pesos relativamente elevados y proyectos con una inversión inicial ajustada.
El problema aparece cuando el producto es irregular o cuando la línea necesita alcanzar una velocidad elevada manteniendo tolerancias muy estrechas.
Las pesadoras multicabezal distribuyen el producto entre varias tolvas que realizan pesajes parciales. El sistema calcula en tiempo real qué combinación de tolvas se aproxima más al peso programado y descarga esa combinación hacia la envasadora.
Este funcionamiento permite alcanzar una elevada velocidad sin renunciar a la precisión. En lugar de esperar a que una única tolva llegue progresivamente al peso objetivo, la máquina selecciona entre múltiples combinaciones disponibles.
Esta tecnología resulta especialmente apropiada para patatas chips, snacks, pellets, frutos secos y otros productos formados por unidades de diferentes tamaños y pesos.
También puede trabajar con productos delicados, siempre que la configuración de alimentación, las alturas de caída y las superficies de contacto se adapten correctamente a sus características.
Una de las diferencias más importantes entre ambos sistemas se encuentra en el denominado product giveaway. Este concepto hace referencia al producto añadido por encima del peso declarado en el envase.
Las empresas necesitan evitar que una bolsa contenga menos cantidad de la indicada. Para reducir ese riesgo, los sistemas de pesaje poco precisos suelen trabajar con un margen adicional. Aunque ese exceso sea de apenas unos gramos, su efecto económico puede ser considerable cuando se repite en miles de envases diarios.
Una pesadora multicabezal requiere normalmente una inversión inicial superior, pero puede compensarla mediante una reducción del sobrellenado y un aumento de la producción. Sin embargo, si la velocidad requerida es moderada y el producto fluye de manera uniforme, una pesadora lineal puede conseguir el resultado necesario con una estructura más sencilla.
La decisión debe basarse en el coste por envase correctamente producido y no únicamente en el precio de la máquina.
Aunque tanto las pesadoras lineales como las pesadoras multicabezales son equipos de pesaje es posible en ambos casos hacer uso de ellos para aplicaciones de contaje industrial de productos.
Cuando el producto a contar es bastante homogéneo en peso y dimensiones es posible trabajar con estos equipos en modo contaje, esto es, suministrando al equipo el peso unitario del producto a contar es posible dosificar el producto ajustando como objetivo el número de piezas por dosificación, no el peso.
Realmente el equipo sigue trabajando pesando el producto pero gracias a la capacidad de cálculo de los equipos electrónicos utilizados es posible trabajar de cara al proceso como si fuera un equipo de contaje.
El primer aspecto que debe estudiarse es el comportamiento físico del alimento. Hay que analizar su tamaño, densidad, fragilidad, adherencia y facilidad de desplazamiento. Dos productos con el mismo peso objetivo pueden necesitar configuraciones completamente distintas.
La velocidad de la envasadora es otro factor fundamental. El sistema de pesaje debe ser capaz de alimentar cada ciclo sin convertirse en el cuello de botella de la línea. También deben considerarse los cambios de formato, el rango de pesos, la frecuencia de limpieza y la posibilidad de incorporar nuevos productos en el futuro.
La precisión exigida termina de definir la elección. Cuanto mayor sea el valor de la materia prima y mayor el volumen de producción, más importante será reducir cualquier desviación repetitiva.
El rendimiento del pesaje también depende de la alimentación previa y de su integración con la envasadora. Una distribución irregular del producto puede dejar algunas tolvas vacías, limitar el número de combinaciones disponibles y reducir la velocidad real del conjunto.
Por eso, la pesadora no debe seleccionarse como un equipo aislado. El transporte, la dosificación, la altura de descarga, el sistema de envasado y el software de control deben trabajar de forma coordinada.
En Arait Maquinaria diseñamos e integramos pesadoras lineales y multicabezales dentro de líneas adaptadas a las características de cada producto. Nuestro equipo de ingeniería estudia la capacidad requerida, los formatos, las tolerancias y el comportamiento del alimento para recomendar la solución que proporcione el mejor equilibrio entre inversión, precisión y rendimiento.
Gracias a realizar toda la tarea de ingeniería, diseño y ejecución de la fabricación de nuestros productos tenemos la capacidad de personalizar nuestras soluciones en función de las necesidades del cliente y del proceso.
No se trata de instalar siempre la pesadora más compleja, sino de elegir la tecnología que permita producir cada envase con la velocidad y el coste adecuados.